¿Qué tienen de positivo las rabietas?

¿Qué tienen de positivo las rabietas?

¿Te han montado tus hijos alguna rabieta cuando más necesitabas que se portaran bien?

¿Por qué tu hijo monta rabietas?

¿Estás cansada de las luchas de poder?

¿Quieres aprender juegos que te ayuden a disolver las rabietas de tus hijos?

En este post vas a aprender porqué es muy importante que tus hijos te monten rabietas, lo que tienen de positivo y de negativo y un juego para transformar las rabietas y situaciones de tensión en tranquilidad, complicidad y risas.

¿Por qué tu hijo monta rabietas?

Las rabietas son la primera forma consciente de comunicar, expresar como se siente y de hacer valer las decisiones que ha tomado de manera tan clara e intensa que no quede lugar a dudas. Son sanas, naturales, normales y necesarias y duran entre 3 y 5 minutos. También sirven para expresar lo que necesitan, aunque sea a costa de montar un follón, cuando algo le ha provocado frustración. Empiezan entre los 18 meses y los 2 años, coincidiendo con el control del pipí y de la caca. Suelen terminarse alrededor de los 4 años, cuando el control de esfínteres es completo.

Las primeras decisiones que toman tus hijos van unidas a movimiento y las toman cuando empiezan a andar y a comer sólidos. ¿Te acuerdas de las pedorretas cuando no querían comer? Así toman sus primeras decisiones, deciden si entra o no comida en su boca. También eligen ir de un sitio a otro, correr saltar y te muestran sus logros para que les observes y veas como toman decisiones porque ya han crecido.

Las siguientes decisiones que toman van orientadas a conseguir más autonomía más conscientes de sus necesidades. Tu hijo siempre te expresará sus necesidades como buenamente pueda, en vez de quedarse pasivo como hacia de bebé. En el caso de que no consiga controlar sus impulsos, te la liará parda y te montará una rabieta.

En este momento de su vida, cuando aprende el control de esfínteres, es cuando más rabietas te va a montar. A nivel emocional ocurre lo mismo, va a retener o a expulsar sus emociones haciendo un gran esfuerzo de autocontrol. Recuerda que tu hijo tiene que esforzarse para controlarse y cuando esté más cansado física o mentalmente, es cuando va a perder el control. Es entonces cuando aparecerá el increíble Hulk fuera control para hacer valer su decisión, que es como hacía de bebé para conseguir las cosas.

¿Qué tiene de positivo una rabieta?

Lo positivo que tiene la rabieta es que “expresan sus necesidades”, aunque sea de manera directa, explosiva, clara, sin piedad. La rabieta muchos niños la envuelven en furia asesina contra a ti, para hacer valer la decisión que ha tomado sobre algo que le crea un malestar o con lo que simplemente está en desacuerdo. Da igual si esa decisión es importante o no, a ojos de quien observa desde fuera la situación, pero el momento de guerra que te va a quitar mucha energía lo tienes asegurado.

Las rabietas son sanas y necesarias, así que preocúpate si tus hijos no te montan alguna de vez en cuando porque significa que no está afirmando su autonomía. Todos niños y adultos llevamos a Hulk dentro, lo que sucede es que a medida que maduramos pierden intensidad porque aprendemos a canalizar la rabia y dejamos de transformarnos es ese ser verde musculoso lleno de furia. Es precisamente esa actitud que no controlas en ellos la que te saca de tus casillas, porque en el fondo te están echando un pulso y probando quien manda en casa. Es decir, las rabietas son un medio para conseguir un fin.

Piensa en las rabietas como una manera muy molesta de mostrarte que tu hijo tiene claro lo que quiere y que además tiene dentro de sí valor y energía para defenderlo, caiga quien caiga. Dicho de otra manera: “si lloro… ¿puedo conseguir que las cosas cambien? ¡Yo dirijo mi vida!” Sólo trata ganarte el pulso y de comprobar si puede controlarte.

Afortunadamente, a medida que el niño madura y se desarrolla disminuyen en frecuencia y en intensidad. Al madurar aprenden a modular sus impulsos igual que haces tú porque:

 

            1. Te paras
            2. Piensas y tomas una decisión
            3. Y luego actúas de manera más consciente

 

Cuando la rabieta aparece, tu hijo no han respetado ni el rojo, ni el amarillo del semáforo y ha actuado en modo acción-reacción sin pararse a pensar. Imagínate que tú hicieras eso de ponerte a gritar directamente a tu jefe, pareja, amiga, etc, para conseguir algo. Seguramente luego te arrepentirías de haberte puesto verde como Hulk y te sentirías culpable de cómo te has comportado.

Es precisamente esa culpa le va a ayudar a aprender después de la rabieta, porque una vez pasado el momento de tensión tu hijo ya puede pensar sobre lo que ha sucedido. Tú puedes ayudarle a pensar en qué otras posibles maneras de reaccionar o comportarse existían si le preguntas después:

¿Cómo te sentías cuando estabas montado ese follón?

¿Crees que ha sido la mejora manera de pedir las cosas?

¿Podrías haber pedido las cosas de otra manera?

Preguntas abiertas mezcladas con alguna cerrada, le descolocan porque le llevan a pensar sobre lo que ha sucedido. Al preguntar a tu hijo le ayudas a crear un espacio de pensamiento. De esta manera, en vez quedarse en un simple castigo o en una regañina, le invitas a pensar y a encontrar más opciones para que aprenda de la situación vivida. Recuerda que inteligencia etimológicamente significa “elegir entre”.

Permitirle conectar con sus emociones usando preguntas abiertas sobre lo sucedido le ayuda a reflexionar y a mirar hacia atrás para aprender de su experiencia. Si le preguntas, le ayudas a aprender, le permites conectar con el sentimiento de culpa y con la posterior reparación. Esa culpa y la necesidad de reparar el daño creado, le va a ayudar a pararse a pensar en vez de reaccionar sin pensar la próxima vez que se sienta envuelto por la furia asesina. Este sabor agridulce de la culpa le va a ayudar a reparar y a controlar su ira. También le ayudará a tomar mejores decisiones en futuras ocasiones para saber cómo debe de comportarse y cómo debe de pedir las cosas.

¿Quieres que tu hijo sea capaz tomar decisiones en la vida de manera autónoma o prefieres que decidan por él y se vuelva dependiente sin personalidad?

Lo bueno de que tu hijo se lance a montarte una rabieta es que empieza a entrenar, aunque sea de manera infantil y rudimentaria su músculo mental de tomar decisiones.

¡Sí, tu hijo está tomando sus primeras decisiones! Tu hijo te está diciendo que empieza a pensar por sí mismo, que necesita entrenar su músculo de elegir y para elegir cada vez mejor tiene que elegir, aunque a veces se equivoque.

Así que permítele que elija. Yo a mis hijos cuando comen cosas verdes y ellos de manera clara perciben el peligro radioactivo de la kriptonita que contiene el brócoli o las espinacas, les doy a elegir. ¿Qué quieres, brócoli o espinacas con bechamel? Ellos tienen hambre y necesitan cenar, pero al hacer preguntas cerradas les doy la posibilidad de elegir y como han elegido ellos, se sienten mejor y comen mejor.

Si haces una pregunta cerrada que sea del tipo elige entre Málaga o Malagón, cuando quieras que coman cosas que no les gusten, reduce la probabilidad de que te monten una rabieta y de paso entrenan el músculo de tomar elecciones. Po lo tanto alterna preguntas cerradas con otras del tipo algo que les gusta con algo que no. De esta manera tan sencilla vas ayudando a que tus hijos vayan tomando decisiones de manera progresiva que les van a ir empoderando poco a poco y al saber tomar decisiones irán haciendo menos rabietas.

Recuerda que capacidad de tomar decisiones es como un músculo, que si no lo entrenas se debilita y pierde fuerza. Tú responsabilidad como educadora es crear espacios de toma de decisiones y permitir que tu hijo vaya tomando decisiones de manera paulatina. De esta manera ayudas a que tu hijo construya poco a poco una personalidad sólida, que sabe pensar, comunicar y tomar decisiones, es decir transformarse en un adulto que sabe autoliderarse.

¿Quieres saber cual es la parte negativa de una rabieta?

  • Que si no sabes gestionar bien las rabietas te van a desgastar y a quitar mucha energía.
  • Si no gestionas bien las rabietas van a ir a más, como una bola de nieve que crece. Y cuando tu hijo es pequeño lo controlas, pero esa rabieta con 14 años te aseguro que se transforma en un auténtico infierno.
  • Si tu hijo es el que manda en casa acabará por transformarse en un pequeño tirano, que en el fondo no deja de ser un niño inseguro, que se siente culpable y necesita que papá y mamá repongan el orden en casa, le pongan límites y le digan no.

Tu hijo necesita recibir un “así sí” y ¨así no” claro de igual manera que las normas de circulación, si todos las respetan, te ayudan a conducir con seguridad y evitan que al cruzar un semáforo en rojo los coches te arroyen.

Esto en la adolescencia, ante la presión de grupo, le va a ayudar a poner límites y a decir no ante conductas delictivas, consumo de alcohol, drogas. En pareja saber decir no de manera clara ayuda a evitar embarazos no deseados. La asertividad se aprende en los primeros años de vida creando situaciones concretas, muchas de ellas en forma de rabietas, sólo para recibir de los educadores un no sólido, claro y directo.

Te invito a que pienses en vez de… Piensa mi hijo es…
es muy testarudo y cabezota muy comprometido cuando toma una decisión
es muy impulsivo espontáneo que no duda en pasar a la acción cuando lo tiene claro
es impredecible cuando la lía flexible y con capacidad de adaptarse a cambios
es agresivo Está lleno de energía que necesita ser canalizada
se irrita con facilidad con una gran sensibilidad

¿Cuándo montan más rabietas?

  • Cuando están cansados, por ejemplo, cuando no han dormido la siesta, porque son menos capaces gestionar las situaciones que les provoque frustración.
  • Cuando tienen hambre, la bajada de azúcar pone a los niños irritables exactamente igual que nos sucede a los adultos. Activan las reacciones de supervivencia.
  • Cuando están enfermos.
  • Cuando necesita liberar tensiones ya sea de miedos o de frustraciones presentes o pasadas.
  • Cuando quieren llamar la atención porque necesitan caricias emocionales

Si cualquiera de estos ingredientes se da es cuando va a aprovechar la más mínima para montarte la rabieta.

¿Qué puedes hacer ante una rabieta?

En el momento que tu hijo se ha transformado en Hulk ya no puedes hacer nada. Sólo esperar a que se le pase el efecto, permitir que descargue tensión. Después de la crisis puedes hablar con él si te deja, decirle que entiendes que se siente mal por esta o aquélla razón, dar alternativas si existen, cogerle en brazos o sentarte a su altura y aceptar el dolor que siente. Simplemente te está mostrando lo que piensa y siente como puede pero envuelto de mucha energía.

Piensa en lo sincero que tu hijo está siendo contigo, te está confiando sus sentimientos y sus emociones. Sólo puedes aceptarlos y ser cómplice en un momento de tanta tensión y dile:

Sé que es difícil yo te amo y sé que te vas a controlar. ¿Puedo hacer algo para ayudarte?

 Esta actitud tuya como educadora será la mejor manera de que vaya comprendiendo el mundo con confianza plena en ti y que vas a estar a su lado en lo bueno y en lo malo.

Otra manera posible manera de reaccionar es ignorar por completo a Hulk, esto siempre y cuando el comportamiento sea inofensivo para su seguridad. Piensa que una vez que la rabieta ha empezado ya no puede ser interrumpida y el proceso tiene como en el teatro clásico: planteamiento, nudo y desenlace. Hasta que no termine la función todo el proceso va a seguir.

Así que si eres capaz de intuir que te va a montar una rabieta, puedes anticiparte a la misma haciendo algún juego de inversión de poder que te explico ahora.

¿Qué juegos puedo usar?

Cualquier juego que se te ocurra que sirva para dar la vuelta a la tortilla e invertir el poder, es decir, tu hijo sea el fuerte, el que manda, va a ser muy útil para que la etapa de las rabietas se supere antes y además sirva para empoderarle.

Siempre van a ser juegos que se realizan de manera activa por parte de todos. Tú vas a representar el papel de la figura débil, que está asustada, que no sabe, de la torpe, de la tonta o de la que está enfadada y monta una rabieta.

Guerra de almohadas

autoestimaEl objetivo es llevar a un estado de aceleración y excitación a los peques para que de esta manera el juego sirva para liberar tensión acumulada. En ellos después de jugar un rato, permite que el con la almohada te derribe fingiendo debilidad. En ese momento que te haya derribado monta tu la pataleta de igual manera que tu hijo te las monta a ti. En este momento le estás sirviendo de espejo a tu hijo y así se puede ver desde fuera como te comportas, que en el fondo es como se comporta él cuando se transforma en Hulk. Pasada tu fase de crisis, te tranquilizas y le preguntas:

  • ¿Qué le ha parecido tu reacción?
  • ¿Cómo cree que te sentías?
  • ¿Podías tú haber reaccionando de otras maneras?
  • Para la próxima vez que te pase algo parecido ¿Existen otra maneras de reaccionar mejores?

Permite que el te responda libremente y tú simplemente escucha. Puedes reaccionar de más maneras cuando agotes una, siempre elige actitudes que el suela hacer. Esto os va a provocar mucha risa y se lo vais a pasar muy bien.

La risa tiene un efecto terapéutico liberador de tensiones. Así os cargáis en sangre de los cuatro químicos naturales que nuestro cuerpo fabrica el llamado cuarteto de la felicidad”, que está formado por dopamina o “molécula del amor”, endorfina, serotonina, y oxitocina. Este pócima que genera tu cuerpo te libera a ti de los sentimientos de impotencia y estrés de la vida diaria. Además al vincularte a tu hijo a través del juego y de la risa va a necesitar montar menos rabietas porque sacia sus hambres emocionales para crecer y desarrollarse sano y feliz.

4 comentarios en “¿Qué tienen de positivo las rabietas?”

    1. Si sientes que vas a perder los papeles cuando aparezca Hulk y va a luchar con el tuyo….. Piensa en el semáforo en rojo y te paras para beber agua, que se desactive en ti el Hulk que tu también llevas dentro. Luz amarilla y piensa en que puedes hacer y que le sucede. Y por último pasa a la acción con color verde, después de haber pensado y elegido la mejor opción.

      Y si te equivocas, no pasa nada, intenta otra de las opciones, te recuerdo que educar a un hijo es complejo y nos los dan en el hospital sin manual de instrucciones.

      Fuerza!!

  1. Muchas gracias Mario, buen artículo y buenas pistas para gestionar esos momentazos y para entender a la fierecilla desatada. Además me encanta la opción de leerlo como algo positivo, mi hijo/a me está dando su confianza al expresarme con total y “descontrolada” libertad sus sentimientos.

    1. Muchas gracias Javier. Piensa que si tu hijo te trae a ti esa parte más desorganizada, le liberas de que lo haga en otros sitios que si le pueden generar más problemas. A parte de que como padre es tu labor ir moldeando toda esa energía debordante que tienen los hijos.

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